«No solo eres responsable de lo que haces, sino de lo que no haces, de lo que no defiendes y de lo que callas.»
Con las nuevas tecnologías, todo avanza. Incluso la delincuencia. El término “ciberespacio” proviene de la novela de William Gibson “Neuromante (1984)” y se refiere a un nuevo espacio abierto donde cualquiera de nosotros, en cualquier sitio que nos encontremos, podemos expresar nuestras creencias, como nos sentimos, nuestros gustos o que estamos haciendo independientemente de lo peculiares que sean, sin miedo a ser coaccionados, al silencio o al rechazo. Las innegables ventajas que las TICs han traído a la vida diaria no empañan el hecho de que los delincuentes también hayan encontrado a través de este medio una nueva forma, mucho menos peligrosa jurídicamente para ellos, de acceder a sus víctimas. De hecho incluso se ha llegado a hablar de un nuevo estadio evolutivo del hombre: el “homo digitalis”.
Las TICs e Internet han dado pie al nacimiento de nuevos comportamientos delictivos algunos ya tipificados en nuestro Código Penal: sexting (197.7), childgrooming (183) o stalking (172.ter). Pero la red no solo ha hecho que surjan nuevas conductas delictivas sino que también ha impulsado el nacimiento de un nuevo tipo de delincuente, los “neópatas” jóvenes que se apoyan en la red para lograr un reconocimiento público de modo que las TICs son la puerta de entrada para que una nueva generación con claras tendencias narcisistas puedan difundir su imagen y sus actos.
El uso de internet está generalizado entre los jóvenes. Según un estudio promovido por la fundación BBVA el 67% de los adolescentes se conecta a la red y el porcentaje llega al 97% en el caso de los universitarios. Principalmente utilizan la red para comunicarse y autopromocionarse, de ahí que algunas investigaciones incidan en la teoría de que las nuevas tecnologías alimentan el egocentrismo de muchos usuarios.
Carlos Cabezas López fue uno de los primeros en hablar de estos nuevos delincuentes del siglo XXI. Los “neópatas” normalmente son jóvenes usuarios de internet de ambos sexos (aunque no siempre se trata de jóvenes) que utilizan la red como un nuevo escenario del cibercrimen y la ciberdelincuencia donde expresan su agresividad, sus tensiones, su neuroticismo, su psicoticismo o sus delirios. Estamos ante sujetos con una vida social pobre e insatisfactoria, solitarios y que pueden perpetrar conductas antisociales o antijurídicas, escondiéndose tras el precario anonimato que les ofrece Internet, con el único objetivo de dar salida a sus frustraciones, su odio, sus fantasías y a su necesidad narcisista de ser reconocidos por la sociedad a cualquier precio. Podríamos decir que se trata de una nueva “enfermedad” vinculada a los avances tecnológicos. (Velasco de la Fuente, 2016).
Andy Warhol (1928-1987) ya vaticinó que en el futuro todos tendrían sus 15 minutos de fama, y así es. Hoy gracias a YouTube, Facebook o Twitter todos podemos tener nuestro minuto de gloria gracias a un video casero o a un post inconformista y crítico. Sin embargo justo este avance tecnológico es la génesis de un nuevo perfil criminal. Los “neópatas” tienen la fuerte tendencia de querer ser los protagonistas y sobre todo la clara intención de que se hable de ellos: quieren resaltar sobre el resto de internautas con sus comentarios (en muchos casos delictivos al tratarse de injurias, calumnias, delitos contra el honor, etc), por su agresividad, por las provocaciones de sus post, por su ideología extremista o por los videos que cuelgan en YouTube. Probablemente en su interior existe una peligrosa dualidad: tienen algo de paranoides y algo de psicópatas pero no terminan por definir un comportamiento propio de ninguno de estos dos trastornos de la personalidad. Sin embargo he de decir que aunque coinciden con los psicópatas en que no miden las consecuencias de sus actos, se diferencian de ellos en que en muchas ocasiones cometen demasiados errores y van dejando pistas que tarde o temprano termina con su detención.
¿Qué comportamientos o conductas (delictivas) suelen llevar a cabo estos sujetos a través de internet? Algunas de estas conductas son:
- Pueden seleccionar a víctimas de violaciones a través de las redes sociales, ya que cómodamente y desde su sofá pueden hacer un estudio previo de las víctimas, ya que en muchas ocasiones tendemos a contar lo que hacemos, donde estamos o nuestros planes futuros en sitios como Facebook o bien en el amplio mercado existente de relaciones online (e-darling, meetic, etc.).
- Utilizar YouTube para difundir comportamientos como golpear a un indigente, pegar a una compañera en los baños del colegio, o actos vandálicos sobre propiedades ajenas.
- Utilizar YouTube para colgar videos de conducción temeraria.
- Acoso a terceros: trolls.
- Se hacen pasar por otras personas en portales de contactos para lograr quedar con hombres o mujeres.
- Cometen delitos informáticos o contra los derechos de autor, con la única finalidad de lograr el aplauso y el reconocimiento de los demás internautas.
- Insultan, amenazan y calumnian amparándose en el pseudo-anonimato que ofrece la red.
- Anuncian masacres o anuncian un asesinato, etc.
Este último es el caso más alarmante y desgraciadamente ya ha ocurrido en varias ocasiones. Es muy inquietante el efecto mimético que este tipo de comportamientos genera en otros sujetos ya que los jóvenes que buscan reconocimiento no valoran el riesgo ni tienen ningún miedo en intentar superar a su predecesor. Pensemos que determinados jóvenes con un claro problema de integración social y escolar, con un secreto rencor guardado en su interior o una desmedida afición por la violencia pueden querer imitar esos comportamientos y llevar a cabo acciones muy violentas. Lamentablemente si vemos algunos de los videos de YouTube podemos comprobar que esto está ocurriendo.
Uno de los primeros “neópatas” fue Cho Seung-Hui (EEUU, 2007) el coreano responsable de la masacre de Virginia Teach que puso en circulación un aviso. Le siguió el finlandés Pekka-Eric Auvinen (Finlandia, 2007) estudiante de 18 años que horas antes de la masacre había subido a YouTube un video titulado (JokelaHigh School Massacre, 11/07/2007). Lo mismo hizo el finés Matti Juhani Saari (Finladia, 2008). Matti había sido interrogado días antes por la policía, ya que había colgado vídeos en YouTube en los que empuñaba su arma, pronunciando frases como «Tú serás el siguiente en morir». El resultado fueron decenas de muertos y una misma imagen que se compartió en la red: la de los tres asesinos con un arma en las manos apuntando hacia adelante, hacia el espectador. Esos tres mensajes estuvieron a la vista de todos, pero aquellos que los vieron no hicieron nada porque quizás pensaron que era simplemente una broma de un adolescente.
Quizás la extendida y errónea sensación de impunidad que impregna Internet anima a determinados sujetos a volverse más temerarios. Esta nueva delincuencia surge porque Internet es un amplio escenario virtual y a día de hoy carece de un control respecto a la información que contiene de modo que cualquiera puede contar, opinar, decir o colgar lo que quiera, incluso conductas, fotografías y videos que son punibles. El término neópata aún no se utiliza, pero hagámonos esta pregunta: si han surgidos nuevos delitos como el grooming o el sexting ¿porqué no podemos empezar a considerar que también ha nacido un nuevo tipo de delincuente que actúa en el inmensurable escenario que le ofrece Internet? ¿Podríamos hablar del nacimiento de una nueva escena del crimen y de un nuevo tipo de perfil criminal?
BIBLIOGRAFÍA: