“Un lado de mí dice “que chavala tan atractiva, me gustaría hablar con ella, salir con ella, pero otra parte de mí se pregunta cómo quedaría su cabeza pinchada en un palo”.
Edmund Kemper.
El asesinato y el homicidio es un comportamiento que ha estado presente en la evolución de la humanidad, en la evolución de las diferentes culturas y que ha estado presente en todas las civilizaciones y en todos los momentos históricos de nuestros antepasados, de modo que no se trata de un fenómeno actual, sino que se trata de un fenómeno que se ha repetido a lo largo del tiempo. Los asesinos no solo sobreviven al paso del tiempo, sino que precisamente este devenir temporal hace que mejoren y se perfeccionen.
Un asesino en serie es aquel sujeto (hombre o mujer) que genera tres o más víctimas, de forma sucesiva y con periodos de “enfriamiento emocional” intermuerte. Actúan buscando satisfacer sus necesidades y utilizan la violencia para conseguirlo seleccionado la mayoría de las veces cuidadosamente a sus víctimas. Los asesinos en serie son artistas del terror.
Pero… ¿Cuál es el origen de esta conducta letal? La génesis de las muertes provocadas por los AS está en sus fantasías. La fantasía en su vertiente sana, es una creación mental que ayuda a una persona a esforzarse por alcanzarla respetando las normas establecidas. Sin embargo las fantasías de los AS se caracterizan por tener elementos visuales muy fuertes relacionados con la dominación, la venganza, el dolor, el sadismo, el acoso, el control y la muerte, escenas en la que sólo tiene cabida el placer del agresor.
1.- En un primer estadio centrado en la niñez o en el comienzo de la adolescencia, estas fantasías solo permanecen en sus mentes y solo se exteriorizan con actitudes que quienes llegan a observarlas las califican de raras o excéntricas. A Edmund Kemper le gustaba arrancar las cabezas a las muñecas de sus hermanas y colgar animales, exactamente lo mismo que haría después con sus víctimas.
2.- Con el transcurso del tiempo aparece el periodo de ensayo de los asesinatos donde el sujeto comienza a actuar tímidamente ya con personas reales en un intento de hacer realidad sus fantasías. Este ensayo comprende alguna violación, espiar a una persona que encaje dentro de su perfil de víctima, algún intento frustrado de secuestro, etc. En esta fase de ensayo es cuando se empieza a perfilar el MO de los AS. Ted Bundy, comenzó durante su periodo de ensayo a desinflar ruedas de los coches de sus compañeras de universidad y a robarles partes del motor. Nunca pasó de ahí porque sus potenciales víctimas siempre eran ayudadas por algún amigo, y de esto aprendió que si quería secuestrarlas debía cambiar su MO como hizo después.
3.- ¿Cuándo comienza a matar? Los numerosos estudios al respecto indican que siempre hay un desencadenante o estresores previos al crimen que hacen que la furia homicida latente haga que el individuo de un salto del periodo de ensayo al intento real de matar a su primera víctima. Los episodios que producen este desencadenante son múltiples: pérdida de empleo, rupturas sentimentales, problemas económicos, una muerte cercana, etc. Tras el primer asesinato, ya no son necesarios los estresores previos al mismo para que haya más asesinatos. Una vez cruzado el umbral, el asesino suele planear sus futuros crímenes con mucho más detenimiento.
¿Cómo funcionan estas fantasías en su mente para que ese sujeto termine matando de modo reiterado en el tiempo y no pueda parar por si mísmo?
El asesino que ha vivido frustraciones importantes siempre hace referencia a un mundo imaginario construido dentro de su cabeza, que le hace sentirse más seguro que vivir la realidad en el mundo que les ha tocado sufrir. Ese lugar de fantasías pasa a convertirse en algo muy importante, como un refugio donde todo es posible, el es el dueño y señor de sus pensamientos y ahí nadie puede hacerle daño. Cuando un asesino ha vivido entre malos tratos físicos o psicológicos, revivirá los abusos padecidos, pero esta vez el rol cambia y el será el agresor, recreándose una y otra vez en cómo será su venganza. Estas escenas creadas en su mente, después serán manifestadas con mucha fuerza en sus crímenes, de ahí que la manera de matar a la victima sea en muchos casos a través del contacto directo: estrangulamiento, heridas de arma blanca, golpes en la cabeza, degüello, de modo que casi nunca utilizan un arma de fuego, porque necesita matar a las victimas con sus propias manos. Además en las fantasías de los AS, la pareja imaginaria es despersonalizada, cosificada, se convierte en OBJETO, cuya única finalidad es la satisfacción de sus necesidades.
Las fantasías que experimentan pasan a sustituir las relaciones humanas con su entorno, por eso generalmente se les describe como personas de carácter reservado y con tendencia a evadirse. El proceso se inicia cuando un “potencial asesino” comienza a retrotraerse y a encerrarse en su mundo de fantasías, que normalmente giran alrededor de la muerte, la violencia y el sexo. Este sujeto tiene su propio rol dentro de esa fantasía y crean otra realidad, una en la cual ellos tienen el control total y no se sienten amenazados, sino dominantes. Externamente su apariencia y su conducta es de total normalidad, pero en su cabeza existe una zona oscura donde el crimen se va gestando. Su contacto con la realidad se debilita y gradualmente surge la necesidad de liberar sus fantasías homicidas que se convierten en una pulsión.
La fantasía tiene un ciclo recurrente. Se fantasea para satisfacer una necesidad, y esa necesidad exige que la fantasía se convierta en realidad. Cuando el homicida serial comete un nuevo crimen, es un nuevo intento de satisfacer la necesidad. Pero el crimen no tiene éxito (aunque se torture, se veje y se mate a la víctima), no se logra esa satisfacción, es un intento fracasado. El asesino busca sentirse dueño de la vida y de la muerte, buscando esa sensación de omnipotencia y esta solo la consigue cada vez que da muerte a una de sus víctimas, pero es una sensación efímera, ya que la muerte que él ha provocado nunca estará a la altura de lo fantaseado en su mente. Además el tiempo que tarda en morir una persona siempre tendrá una duración temporal mucho más corta que la fantasía que ese sujeto ha ideado en su mente.
Tras cada asesinato, el AS piensa en cosas que podía haber hecho para que el asesinato hubiera sido más satisfactorio. “La maté demasiado rápido. No me tomé el tiempo necesario para divertirme, para torturarla debidamente. Tenía que haberme acercado a ella de otra forma, haber pensado en otra manera de agredirla sexualmente”. Cuando el asesino tiene este tipo de pensamientos, su mente se adelanta y piensa en cómo puede aproximarse más a la perfección la próxima vez. Hay una mejora continua. Lo más habitual es que tras el primer asesinato el egocentrismo del asesino aumente y le lleve a creer que puede repetirlo con impunidad. Enriquece sus fantasías con detalles del primer asesinato y ahí comienza la génesis de su siguiente crimen: ¿Y si juego más con ella antes de estrangularla? ¿ y si me guardo el anillo de la víctima para utilizarlo después cuando repase el crimen en mi mente? ¿y si me llevo unas esposas y unas cuerdas para no tener que improvisar?. Planifica mentalmente su siguiente asesinato
Las fantasías de los AS quedan reflejadas en su firma o sello personal. La firma son todas aquellas conductas y actos accesorios al asesinato, que no son necesarios para matar y que nos hablan de la motivación final, del porque se ha cometido ese crimen. Nos muestra las necesidades psicológicas o emocionales que el criminal pretende satisfacer, siendo por lo tanto un reflejo conductual de su fantasía.
Conclusiones:
A.- Tras cometer un asesinato los AS experimentan una sensación de alivio y tranquilidad, pero son sensaciones efímeras y duran poco tiempo en su memoria. De nuevo vuelven a refugiarse en sus fantasías y disfrutan planeando un nuevo crimen que sea más perfecto y más gratificante y placentero que el anterior.
B.- El gran problema de los homicidas seriales o de los AS es que cuando el propio asesino analiza su primer asesinato, descubre que la gratificación obtenida NO SE CORRESPONDE con la esperada ni la deseada, por eso vuelven a matar. Idealizan ese pensamiento de manera tan obsesiva que nunca consideran el crimen tan perfecto como ellos lo habían imaginado y querrán comenzar de nuevo para corregir los errores que cometieron en el asesinato anterior. Por eso se dice que nunca dejaran de matar a menos que se les detenga.
La fantasía elaborada en la mente del AS supera a la realidad del acto, y este es el motivo principal por el que el asesino o violador serial buscará a una nueva víctima para alcanzar esa gratificación tan ansiada y luego buscará a otra y otra más, porque la realidad jamás se equiparará a sus fantasías. Es lo que Robert Ressler denomina experiencias por satisfacer. Busca, acecha, atrapa y mata. Pero la ideación en su mente de esa muerte nunca será tan satisfactoria como él la había imaginado, porque la realidad jamás podrá superar a nuestras fantasías.
BIBLIOGRAFÍA:
- GARRIDO GENOVES, V. La mente criminal. La ciencia contra los asesinos en serie. Editorial planeta. 2007.
- RAMILA, J. Depredadores humanos. El oscuro universo de los asesinos en serie. Madrid. Nowtilus. 201
- RESSLER ROBERT, K; SHACHTMAN, T. Asesinos en serie. Barcelona, Ariel. 2005.
- ABEIJÓN CASTRO, P. Asesinos en serie. 2005. Ediciones Arcopress.